Viendo lo que no se ve
 

“No mirando nosotros las cosas que se ven,  sino las que no se ven;  pues las cosas que se ven son temporales,  pero las que no se ven son eternas”. {2Co 4:18 }

Hay dos cosas en la vida que pueden cautivar su enfoque o su existencia, una es “Las cosas que se ven”  la Otra son “las cosas que no se ven” – Las cosas que se ven son aquellas que nos rodean a diario, son las cosas cotidianas y terrenas que en la mayoría de las veces nos hacen carga para no dejarnos avanzar en la experiencia de caminar con Dios y llegar a la meta de una victoria total en Cristo.

Las cosas que se ven llegan a ser sus necesidades cotidianas, que en ocasiones se tornan en angustia de muchos. Pues las cosas que se  ven tienen nombre propio; enfermedad, necesidad, dolencia, miseria, divisiones de la familia, escasez, falta de un empleo, perdida de un ser querido.

Si nos enfocamos en esto solamente, cada vez más notará que esas cosas se arraigan en su vida y familia y pareciera que nunca se van a ir. Sin embargo es aquí donde hay que terminar de leer el verso que dice: “Estas cosas son temporales”  no tienen permanencia, no son eternas a menos que usted mismo las quiera hacer permanentes.

Lo que Dios le esta diciendo es que las mire como algo que es temporero, no tiene duración, no será siempre así, ese pensar y ese declarar de la Palabra, comienza a hacer que esas cosas se vayan disminuyendo hasta desaparecer, porque esta sentenciado así por la palabra, y cuando usted la declara tiene cumplimiento.

Ahora no se quede esperando que suceda, sino que desde ya comience a visualizar lo que en verdad Dios quiere que usted vea, su triunfo, su victoria, su bienestar. Comience a poner su mente y corazón en aquello que vendrá de parte de Dios por su fe.

Desde ya véase sano, bendecido, prospero, con un mejor trabajo, sin dolencias ni ansiedad, con una familia dichos y en armonía, eso solo se puede ver por los ojos de la fe, y cuando usted lo puede ver por la fe, entonces lo declara con gozo y en gratitud a Dios.

Comience desde ya a llamar las cosas que no son como si fueran. Rom.4.17. y estas vendrán a su vida. Llamarlas indica verse en ellas, reclamarlas en fe, declarar que son suyas, que le pertenecen, que son su propiedad, y que nada lo va a hacer dudar de eso.

Las cosas que Dios dice que serán, solo serán cuando usted en fe diga que son ya, y que las va a disfrutar, porque ya están prometidas y le pertenecen porque son suyas por el derecho de ser hijo del Pacto de Gracia.

Las cosas que Dios le prometió no son temporeras, sino eternas, tu salud seguirá siendo estable, su economía, su gozo, su armonía familiar, pero hay que aceptar el consejo de Dios. Permanezca en esa libertad con la cual Cristo le ha hecho libre, no vuelva a hacer cosas que dañen lo que ye le fue dado por Gracia.

Lo que va a recibir no será escaso ni mediocre, sino abundante y permanente, Jesús dijo: ríos de agua viva correrán de su interior, eso indica estarás sano y fortalecido, enriquecido y abundado, dichoso y en armonía.

Podrás entonces tener el cielo aquí en la tierra en su vida en su hogar y familia y en su economía. Podrás revelar a Cristo en su vida, marcará la diferencia y el mundo vera la gloria de Dios sobre usted y la deseará.

 

Apóstol Leonel Sánchez