UNA FE SIN OBRAS


En este nuevo pacto de gracia, Dios nos dio dos cosas para caminar en su perfecta voluntad.

1.- La Gracia con sus misterios revelados.

2.- El apostolado, no de la ley sino del nuevo pacto de Gracia.


El hombre es justificado por la fe “sin” las obras de la ley. Rom. 3:28.  ¿y cuales son esas obras de la ley? Son los sacrificios, físicos del cuerpo, los símbolos, como la circuncisión, el bautismo, la cena o pascua judía, los ayunos y demás obras religiosas de la ley.


Cuando el creyente hace estas obras, manifiesta que Dios le debe algo por sus obras, porque desconoce la Gracia de Dios. Rom. 4: 4- 5.


Cuando el creyente obra las obras de la religión, anula la promesa y la fe. Rom. 4: 14.
Porque la promesa fue dada a Abraham antes de las obras de la ley, solo por la fe.


Por lo tanto para hacernos firmes creyentes de la Gracia de Dios, debemos abandonar las obras de la ley por completo. Rom. 4:16.


Hablando de las obras religiosas de la ley Pablo menciona algunas en hebreos 6:1-3. las cuales deben ser abandonadas para ir a la perfección.


En otra oportunidad Pablo menciona que las obras religiosas del cuerpo, no sirven para santificar al hombre delante de Dios, porque no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne, o mal que hay en el hombre,.  Col. 2: 22-23.


Permaneceremos con el mal en nuestra carne hasta el día de nuestra redención del cuerpo, entretanto nos resta someter y sujetar el mal por la palabra y la fe. Rom. 7. 18-25. 


La idea es llevar todo pensamiento del mal sujeto a Cristo. II Cor. 10: 4-5.


Entendiendo que no va a ser quitado de nuestro cuerpo, pero en su defecto se nos dio la Gracia para vencerlo, y gracia es fe no obras. II Cor. 12:7-9. Ese aguijón son las concupiscencias del pecado y de la carne que están en nuestro cuerpo mortal.


Esta fe nos hace disfrutar la salvación eterna, sin las obras de la ley. Ef. 2: 8.


Si yo tuviera que tomar la decisión de aceptar a Cristo, sería una obra de mi carne, si tuviera que hacer algo religioso, sería una obra religiosa, y tendría de que gloriarme, pero Dios anulo las obras que no hay gloria del hombre en su salvación.